Finito de Córdoba, Juan José Padilla, author & vaquilla (Photo: Nicolás Haro)

Matadors Finito de Córdoba, Juan y yo (Foto: Nicolas Haro)

Hace diez años que llegué a Sevilla con un compromiso roto detrás de mí y una carrera como banquero en frente de mí. Yo había llegado a Andalucía para recuperarse de los horrores de la una y prepararme para los horrores de la otra. Yo había estado en la ciudad tres veces – lo descubrí en el camino de regreso de un primer intento de ‘ser un autor’ en el desierto de Sahara – y he visto algunas corridas de toros, que erróneamente llamamos en inglés “bullfights”, como si eran una competición deportiva en lugar de lo que es, un drama con guión culminando en un sacrificio ritual. La palabra española para la actividad, ‘toreo’ está tan bien traducido por la palabra ‘bullfighting’ como flamenco por ‘talón-baile’!

Autor, frontera con Argelia, 1998 (Foto: Camille Natta)

Autor, frontera con Argelia, 1998

En Inglés, tuvimos la palabra ‘bullfight’ y sus cognados en nuestro vocabulario, desde nuestra “deporte” de toros y perros, que nos dio nuestro símbolo nacional, el ‘bull-dog’, ya que España se le dio el suyo, el toro bravo por la corrida, por lo que también se conoce como la fiesta nacional. Para la discusión de su popularidad actual y las tantas veces citadas encuestas de ‘Gallup’, ver este post .)

Las corridas me confunde y me fascinó – cuando se hace bien, eran una belleza, cuando se hace mal, eran un pecado. Parecían existir en un precipicio moral. Mientras tanto, el ambiente de Sevilla – los edificios y la gente tan claramente europeos cuando se ve en mi camino de vuelta de África, pero de alguna manera extraña cuando vine de Londres – tuvo un efecto similar. Y por debajo de los dos era el lamento del alma-torsión de la voz de flamenca, con sus ritmos oscuros, que pulso con el acercamiento inevitable de la muerte.

Lorca dedicación

Así que volví a Sevilla en 2003. Me alojé en el Hotel Alfonso XII, como me recuerda a mi copia de ese poeta del flamenco, toreo y Andalucía, Federico García Lorca. Mi copia de la biblia del aficionado Death In The Afternoon, ‘Muerte en la tarde’, por Ernest Hemingway, muestra mi peregrinación por la ciudad a lo que era el hotel del torero en aquellos días, el Colón, y desde allí hacia el este a Córdoba.

Hemingway dedicación

Ahora, diez años después, me voy a volver a una Sevilla diferente como una persona diferente. La economía de España, como un toro tropiezo después de una herida mal desde el picador, está siendo observado por el mundo para ver si todavía puede luchar – algo que incluso el toro no sabe – o necesita ser reemplazado por algo diferente. Yo, sin embargo, he movido de mi asiento en la audiencia al callejón.

Después de esa primera visita en 2003, volví un par de veces, sobre todo para la Feria de Abril de 2007, cuando vi el diestro El Cid torear un toro de Victorino Martín tan bien que me basé un ensayo completo de la revista Prospect en lo . Como resultado de eso, fue enviado de vuelta a Sevilla para escribir un libro sobre el toreo, y fue entonces cuando conoció a una serie de personas que pueblan mi libro y cambiar mi vida.

This history of a taurine tribe

La dedicación de un amigo.

Entre los más importantes son la familia que crían el toro sólo he matado con la espada.

Conocí a Enrique Moreno de la Cova, en la primavera de 2009, como he descrito en el capítulo quinto de mi libro Into The Arena: The World Of The Spanish Bullfight, ‘En la arena: el mundo del toreo’, y él me invitó a venir y torear sus reses bravas, junto con el matador Juan José Padilla. Enrique y su hermano Félix había heredado el hierro de Saltillo, ahora más famoso como un encaste del toro bravo. Los Saltillos originales aún existen, sin embargo. (Ellos llevan el nombre de sus propietarios, los marqueses de Saltillo, de quien el abuelo de Enrique, Félix Moreno Ardanuy los compró en 1918.) Sin embargo, su disminución se observó ya en 1937, cuando el matador y el padre de la moderna toreo, Juan Belmonte dijo en su biografía: “¿Qué les ha ocurrido a las de Parladé, Saltillo y tantas otras?”

The Dedication of a Friend

La historia de una tribu taurina.

Cuando peleé contra los Saltillos, yo sólo había estado en la plaza una vez antes – con el ganado mucho más simples y más suave de Fuente Ymbro con Padilla y nuestro amigo Adolfo Suárez Illana, hijo del primer presidente de la democracia española – y la cuenta de mis lesiones en sus cuernos está totalmente descrito en el capítulo seis del libro.

Filosofía taurina portada

Para mí, los Saltillos son Sevilla, y así que estaba triste cuando Enrique me dijo que él y su hermano ya no los tenía. Sin embargo, se mantienen dentro de la familia, que se trasladó a un primo, José Joaquín Moreno Silva. Uno de mis mejores recuerdos de mis dos años viviendo en España es una tarde con los Saltillos en su finca, Miravalles, con mi amigo y maestro, el ex matador de toros Eduardo Dávila Miura (cuyo abuelo crían los toros más famosos de todos, incluido el que mató a Manolete). Después volvimos a la ex hacienda de los Saltillos, La Vega, con los tres nietos de Don Félix, quien, junto con el maestro Dávila Miura, inscritos una copia de las reflexiones filosóficas de su antecesor en los toros.

Filosofía taurina dedicación

Ahora, debo empacar mi maleta para mi regreso a Sevilla, donde voy a estar viendo corridas con Enrique, bebiendo en La Fresquita con él, su esposa la artista Cristina Ybarra (que tiene un excelente blog aquí) su hermano Tristán y su pura aficionada esposa María O’Neill, bromeando con Adolfo y Padilla, como se viste antes de ir a torear en la Maestranza, y volviendo a la plaza mí mismo con Eduardo.

La primavera ha llegado y Sevilla, no me ha dejado.

Alexander Fiske-Harrison

PD Claramente, no se convirtió en un banquero, aunque en un extraño giro del destino y de la amistad, el hijo mayor de Enrique y Cristina llegó a Londres y trabajó durante un verano con mi padre en ‘The City’ haciendo exactamente eso, el intercambio de Saltillo para Fiske & Co. PLC

Enrique Moreno de la Cova y el autor van a la plaza (Foto: Nicolás Haro)

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26.08.2011| London| Roberto Casado

En un año de pesimismo entre los aficionados a los toros, por el efecto de la crisis en los festejos y por la prohibición de las corridas en Cataluña, un libro publicado en Inglaterra aporta una dosis de esperanza sobre el futuro de ese espectáculo al ofrecer una recia defensa de la fiesta desde una nueva perspectiva internacional.

Alexander Fiske-Harrison tratar a torear una vaquilla de Saltillo en presencia de Finito de Córdoba y Juan José Padilla (Foto: Nicolás Haro)

Alexander Fiske-Harrison, un inglés de 35 años que estudió Biología y Filosofía antes de colaborar con organizaciones ecologistas y hacer sus pinitos como actor en Londres, relata sus dos años de inmersión en el mundo del toro en el libro Into the Arena: The World Of The Spanish Bullfight. Lee el resto de esta entrada »

Autor en Sevilla al lanzamiento de su libro en el Hotel Las Casas de la Judería, Sevilla. (Foto de ABC: Felipe Guzmán)

 «En Inglaterra existe mucha hipocresía sobre el mundo del toro» 

Tras tres años de visitas a España, acaba de publicar el libro «Into the Arena. The world of the Spanish bullfight» —que se vende en el portal Amazon—, en donde refleja sus experiencias del mundo taurino

Andrés González-Barba / Sevilla
Día 04/06/2011

Haga clic aquí para ver el artículo completo

Haga clic en la portada del libro a continuación para la compra de Amazon (para el momento sólo disponible en Inglés)

Alexander Fiske-Harrison

El comienzo…

junio 4, 2011

El origen de mi libro era este artículo en el Reino Unido para la revista…

Issue 150 – 28 de de septiembre 2008

Una muerta noble

Alexander Fiske-Harrison

La corrida es considerada por muchos un acto cruel. Pero no es simplemente un espectáculo chillón de circo; en su mejor forma es una modalidad artística. ¿Puede la estética justificar el sufrimiento de un animal?

Los acontecimientos siguientes ocurrieron el día 19 de abril de 2007, el segundo día de la Feria de Abril en Sevilla, en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería.

El toro entra en el ruedo al trote, una fanfarria de trompetas se desvanece en el fondo. El toro parece indeciso, sus ojos recorriendo el ruedo.

Sus criadores le han nombrado Borgoñés. Llegó a la ciudad la noche pasada desde los pastos de la finca de Victorino Martín, situada en el centro-occidental de España, 80 kilómetros de la frontera de Portugal. Aquí, en esta mezcla de pasto, maleza y bosque, Borgoñés aprendió a utilizar sus cuernos y formó su masa de 550 kilos de musculo y hueso. Ahora que está solo por la primera vez en su vida, las restricciones en sus instintos más fieroses tán eliminadas. Situados en los bordes del ruedo circular, unos 50 metros del toro, esperan tres banderilleros: compañeros y empleados del matador vestidos en trajes de menor grado,cada uno equipado con un capoteen sus manos, con un lado de color rosa, el otro de amarillo. Agitan los capotes desde la seguridad de losescondites de maderalocalizados en la barrera del ruedo hasta que Borgoñés embiste y cruza el ruedo, eligiendo su blanco. El toro no para hasta que choca contrael escondite, el hombre detrás fuera de peligro, mientras Borgoñés da golpes una y otra vez contra la madera, astillas volando. Borgoñés ha demostrado que es rápido en tomar el señuelo, que embiste recto, sin vacilar ni piafar el terreno, y que favorece el pitón derecho. Lee el resto de esta entrada »

El autor con una becera de Saltillo en la finca de Enrique Moreno de la Cova (Foto: Nicolas Haro)

(English translation below on English version of blog here)

Hace dieciocho meses, escribí un largo ensayo para una revista en mi país natal, Reino Unido, acerca de La Fiesta Nacional de España. Era una discusión sobre la ética de las corridas de toros. No argumentaba que la corrida de toros era una cosa buena o incluso una justificada. Lo que decía, era que los británicos no pueden sentarse, tan tradicionalmente a comer “roast beef” los domingos, ver los tradicionales documentales de la BBC en el que los búfalos son destrozados por leones para regocijo del público, y acto seguido, tachar de bárbaras las corridas de toros de sus primos españoles. Hacer esto sería caer en la mejor de las hipocresías y en la peor de las xenofobias.

Este artículo ha creado tal polémica a ambos lados del debate, que mi agente literario me conminó a escribir un libro acerca de las corridas de toros de inmediato. Desde entonces, estoy viviendo entre ustedes.

He visto y hecho muchas cosas extrañas y novedosas para un hijo de mi tierra desde que estoy aquí, entre ellas, mi instrucción con el matador retirado Eduardo Dávila Miura, con la intención de enfrentarme a un novillo de Saltillo próximamente. De esta forma, podré decir honestamente que he cubierto todo el campo del mundo de la tauromaquia. La única cosa que no esperaba hacer, era repasar los mismos argumentos ante un público español. Sin embargo, dada la crisis cultural que parece estar ocurriendo entre los flecos de la económica, pensé que debía echar una mano. Muy especialmente, a raíz del artículo de mi buen amigo Adolfo Suárez Illana en El Mundo hace unos semanas. (Reproducido en su blog aquí.)

Adolfo Suárez Illana toreando en Castellón con el autor en el callejón (Foto: Carlos Cazalis)

A pesar de la coherencia del argumento central de Suárez Illana, y la elegancia de su fraseo, creo que, como tantos otros, está en peligro de caer en la trampa de convertir lo que es un debate cultural en una guerra política, creando una división, a mi juicio innecesaria. Eso es, exactamente, lo que la minoría deshonesta de entre nuestros esencialmente bienintencionados hermanos anti-taurinos quieren. La trampa es la de la promoción de la corrida de toros como un espectáculo emblemático de la España tradicional, conservadora y católica. Suárez Illana, tan espectador como protagonista, lleva las corridas de toros en su corazón como una forma de arte singular y rabiosamente española. Una lidia de toros es el producto momentáneo de la interacción entre un toro y un hombre solo, con la muerte mirando. Sin embargo, la lidia de toros, en general, es el producto eterno de la interacción entre la cultura española y el suelo de esta tierra. En las palabras de otro aficionado verdadero de la lidia: “No es casualidad todo el arte español ligado con nuestra tierra, llena de cardos y piedras definitivas”. Ni que decir tiene que su autor, Federico García Lorca, no compartía su política con la extrema derecha de Francisco Franco, ni con el democratismo de centro-derecha de Suárez Illana y su padre. Lee el resto de esta entrada »