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El periódico de hoy.

Hoy, el periódico español El Norte De Castilla, publicó mi artículo tercero anual de agradecimiento a la ciudad de Cuéllar por su generosidad durante su feria que es mi favorito y sus encierros increíbles. Como siempre, mi artículo se ha editado – lo cual es normal y justo – sin embargo, debido a la compleja gramática de mi traducción original, la sección agradeciendo a los pastores de todo importantes se quedó fuera. Ha sido reemplazado en la versión en línea, reproducido a continuación.Con agradecimiento al periodista Carlos Álvaro para todo su trabajo duro.
AFH

El Norte de Castilla 2014

Como apareció en el periódico…

Nos vemos pronto, Cuéllar

Opinion

«He corrido muchos encierros, pero mi favorito, sin duda alguna, es el de Cuéllar»

Alexander Fiske-Harrison | Segovia

Llevo yendo a Cuéllar, a las fiestas de la Virgen del Rosario, tres años (2012, 2013). Y siempre, cuando regreso a Londres, donde resido, suelo remitir a los cuellaranos una carta de agradecimiento, algo que, por cortesía, los ingleses hacemos después de haber visitado un determinado lugar donde nos han acogido bien. Como en este último año me he sentido en Cuéllar como en casa, mi carta tiene un toque menos formal. Es una carta entre amigos.

Sin embargo, tengo que agradecer tantas cosas y a tanta gente… Y no solo yo desde Inglaterra; también todos mis amigos procedentes del mundo anglosajón que han estado y disfrutado de la hospitalidad de los cuellaranos: de Gales y Escocia, de Cornualles y Canadá, de Irlanda… incluso de Australia. Y, por supuesto vuestro gran escultor y corredor de encierros, Dyango Velasco. (Y no solo ha habido anglosajones; este año también trajimos un ‘vikingo loco’ de Suecia que corrió los toros a pesar de padecer un aneurisma en una pierna, así como un mexicano todavía más loco…) Tanto ellos como yo estamos agradecidísimos a Mariano de Frutos, a su hija Elisa y a su yerno Rubén Salamanca, del mesón San Francisco, que ha sido nuestro cuartel general en Cuéllar, tal y como el hotel Quintana lo fue de Ernest Hemingway y sus amigos en Pamplona. (El San Francisco también es el hotel de los toreros y su jardín recuerda a la terraza del café Iruña).

En esta ocasión hemos vivido las fiestas apasionadamente, conviviendo con los peñistas, desde la misma tarde del pregón, en la peña El Pañuelo, acto en el que hice de traductor. Respondimos así a la invitación del presidente de la peña, Valentín Quevedo. (El Pañuelo ha celebrado el cincuentenario de su fundación). Tambien visitamos la peña de Dyango, El Orinal, así como el club de póker de Luis Quevedo y su esposa Soco, pues la bodega La Carchena, de su hijo Alberto, tan querida por nosotros, había cerrado sus puertas. En palabras del poeta Tennyson, «a pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho todavía». Así, en lugar de a la bodega, fuimos al Oremus Café Teatro, de Marcos Gómez, y a la barra taurina Paralex, de Miguel Ángel Cobos, que tiene más carteles de toros que todo el Ayuntamiento de Cuéllar, aunque le faltan las cabezas de los astados.

Alexander Fiske-Harrison, Larry Belcher y Dyango Veslaco en Café Oremvs (Foto: Mónica Rico)

Alexander Fiske-Harrison, Larry Belcher y Dyango Veslaco en Café Oremvs (Foto: Mónica Rico)

Comencé mi temporada taurina anual en Sevilla, como siempre, en la Feria de Abril. Y en Sevilla terminará, pues el día 5 de noviembre participaré en una conferencia organizada por la Real Maestranza, la Universidad de Sevilla y la Fundación de Estudios Taurinos. Hace cuatro años, cuando participé por primera vez, solo había matado un novillo. En esta ocasión he corrido ya muchos encierros y toreado reses bravas en varios tentaderos. Nada más, pero nada menos.

Este año he vivido múltiples aventuras. En el encierro de Pamplona apenas vi un toro, aunque sí los disfruté en Tafalla. Después aprendí lo que es la soledad del corredor en el comienzo del encierro de San Sebastián de los Reyes, en Madrid, donde como única compañía tenía dos toros que marchaban muy cerca de mí… Pero de todos los encierros que he corrido, mi favorito, sin duda alguna, es el de Cuéllar.

El embudo de Cuellar por Nicolas Haro

El embudo de Cuéllar por Nicolás Haro

En Cuéllar siempre hay oportunidad de ir con la manada, siempre hay algún espectáculo sorprendente, un peligro que salvar, una talanquera que saltar para evitar riesgos… Y allí están los pastores, que salvan vidas, como Enrique Bayón Brandi y todos los demás, cuyos nombres debo aprender el año que viene. Y la amabilidad de la gente, su manera de ser, sus consejos, que te permiten no olvidar que los lugareños saben cien veces más que cualquier extranjero.

Casi todas las mañanas empezaba el encierro en la calle de Las Parras, aunque no he dejado de ir al campo o al Embudo. Allí siempre me encontraba con mi querido y viejo amigo, el excampeón tejano de rodeo Larry Belcher, que esperaba de mí la señal para correr como yo la esperaba del gran Josechu López. (En la foto adjunta estamos todos). Allí, en Las Parras, nos deseábamos suerte: Enrique Bayón, José Antonio Rico… el seriamente cómico David García y el cómicamente serio Luis Ángel Vicente… Cuando los toros hacían acto de presencia, empezábamos a correr, todos juntos, pero perdidos en nuestros propios mundos, respetando el espacio y la seguridad de cada uno.

A la derecha, con chaqueta a rayas, Alexander Fiske-Harrison, la semana pasada en Cuéllar. También en la foto son Josechu López, José Antonio Rico, David García y Larry Belcher de la sudadera roja detrás de Fiske-Harrison (Foto: Antonio Tanarro)

A la derecha, con chaqueta a rayas, Alexander Fiske-Harrison, la semana pasada en Cuéllar. También en la foto son Josechu López, José Antonio Rico, David García y Larry Belcher de la sudadera roja detrás de Fiske-Harrison (Foto: Antonio Tanarro)

Yo no corro el encierro por orgullo o virtud, ni siquiera por vanidad. Lo corro por sentir la alegría de igualarme a los toros, esas hermosas montañas negras, elegantes como delfines juguetones, peligrosos como tiburones ávidos de sangre. En la carrera, los toros y yo presentábamos nuestros respetos a la esposa de Larry, la doctora Ana Cerón, la médico que se apostaba en la barrera de la esquina por lo que pudiera pasar… Este año, estoy especialmente feliz de haber corrido en la plaza en la última suelta de la feria un poco por delante de mi amigo de Pamplona y fenomenal corredor, Jokin Zuasti. Y ya en el festejo, veía los astados en el coso, adorados y sacrificados, como siempre se ha hecho en Cuéllar, la villa que posee los encierros más antiguos de España. En la corrida estrella del ciclo, El Cid, mi vecino de Sevilla, no tuvo la suerte del año pasado, pero vuestro héroe local, Javier Herrero, lo hizo muy bien y mereció la oreja, al igual que el torero mexicano Joselito Adame. Por cierto, fue agradable ver al alcalde de la villa, Jesús García Pastor, cómo trabajaba en la taquilla durante la feria.

No voy a terminar con un ‘adiós’, sino con un ‘nos vemos pronto’, que es la fómula que los ingleses empleados al despedirnos de nuestros amigos. Como no tengo miedo, volveré a Cuéllar, aunque a ver si el próximo año alguien me hace el favor de prestarme un caballo, que correr tanto es muy fatigoso….

Alexander Fiske-Harrison es autor del libro – en inglés – Into The Arena: The World Of The Spanish Bullfight, (‘En la arena: El mundo de la tauromaquia Española’) así como editor y colaborador del libro electrónico – también en inglés – Fiesta: How To Survive The Bulls Of Pamplona (‘Fiesta: Cómo sobrevivir los toros de Pamplona’) que dedica un capítulo a Cuéllar, y con un prólogo por el alcalde de Pamplona, y los capítulos de John Hemingway – nieto de Ernest, el mayor corredor estadounidense Joe Distler y fotografías del veterano Pamplona medio siglo y la alta fotógrafo EPA, Jim Hollander. (También con contribuciones de Beatrice Welles – hija de Orson, y los mejores corredores de toros en España: Julen Madina, Jokin Zuasti, Miguel Ángel Eguiluz y Josechu López y fotos de Nicolás Haro.)

La portada de nuestro libro Fiesta de Jim Hollander

La portada de nuestro libro Fiesta de Jim Hollander

The Castle of the Duke of Albuquerque in Cuéllar (Photo: Nicolás Haro)

El Castillo de los Duques de Alburquerque en Cuéllar (Foto: Nicolás Haro)

(Una traducción aproximada de mi artículo para el periódico internacional el Financial Times. Pedimos disculpas por los errores: la versión original en Inglés está disponible en línea aquí Las fotos son de, y los derechos de autor pertenecen a, el fotógrafo Nicolás Haro. Su colección de fotografías en el lenguaje y la psicología de los caballos, que ha sido nominado para el premio más prestigioso de España, PhotoEspaña, está disponible en línea aquí.)

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Los jinetes de Cuellar entregan los toros de lidia a las afueras de la ciudad. (Foto: Nicolás Haro)

Financial Times

Viajes

“Las verdaderas cosas viejas”

Por Alexander Fiske Harrison

31 de mayo 2013

Quita por multitudes en Pamplona, Alexander Fiske-Harrison se une a los corredores en una menos conocida, más antigua encierro

Hace noventa años el próximo mes, un escritor de viajes de 23 años de edad, llamado Ernest Hemingway llegó a la ciudad española de Pamplona. Estaba asombrado y encantado por la explosión de color, sonido y la alegría que son el sello distintivo de las fiestas de San Fermín, patrón de la región.

Más sorprendente que la bebida y los tambores, sin embargo, fue la manada de toros de lidia que talla una ruta a través de la ciudad cada mañana de la fiesta, desde los corrales de la plaza de toros, donde se van a morir en el la corrida cada noche. (De hecho, no es una lucha en absoluto, la primera obra de Hemingway, para el periodico The Toronto Star, fue titulado, “Tauromaqia no es un deporte – es una tragedia”.)

Como escribió en cartas a sus amigos, él tenía el “tiempo salvaje malditisimo” en Pamplona, era “el verdadero cosas viejas”. Sin embargo, después de los artículos y luego su primera novela, The Sun Also Rises, que estableció allí, descubrió que la fama es una maldición que puede afectar tanto a las personas y lugares. Volviendo al festival en 1959 por última vez, él escribió “40.000 turistas han sido añadidos. No había 20 turistas cuando fui por primera vez hace cerca de cuatro décadas “.

Cuando llegué por primera vez a Pamplona en 2009 para investigar mi propio libro en la discutible fiesta de los toros de España, había 1,5 millones de visitantes, más de siete veces la población de la ciudad misma. El encierro, se compone de una media docena de toros de lidia españoles, cada uno más de media tonelada, junto a media docena de bueyes grandes, para “tranquilizarlos”. Ellos son liberados en las calles con barricadas a las 8 am a galope a lo largo de medio kilómetro, entre la multitud de varios miles de españoles temerarias y estudiantes extranjeros aterrorizados, muchos la peor de las bebidas. Es un espectáculo para la vista, y aún más extraño para estar entre.

En mi última carrera en Pamplona, en 2012, esperé hasta que un toro corrió carga por la calle, e igualó su velocidad para cortar delante de sus cuernos. Cuando un hombre se cayó delante de mí, le brincó y el toro siguió mi ejemplo. Cuando otro hombre corrió a través de nuestro camino, yo lo empujé a la seguridad. Sin embargo, cuando miré hacia atrás, para confirmar el toro seguía en marcha en colaboración con mí, una mano invisible me agarró y me tiró al suelo, por lo que la razón nunca lo sabré. El toro apenas tuvo tiempo de saltar por encima de mí, y todavía recuerdo la sombra de su vela mayor por encima de mí, con los cuernos que pasan centímetros de mi cuerpo que cae.

El autor corre entre dos toros en Pamplona (Detalle: Foto Auma)

Fue después de eso, de pie con los corredores regulares de nuestra conversación post-encierro con brandy en 8.05am, que incluso John Hemingway – nieto de Ernest y un visitante frecuente de Pamplona – se quejó de la herencia de su abuelo: “no son los toros que son peligrosos , es toda la gente malditos!”

El autor corre entre dos toros en Pamplona (imagen completa
: Foto Auma)

Así que cuando un otro corredor estadounidense, dijo que sabía de un antiguo encierro, más antigua incluso que los cinco siglos de Pamplona, pero sin todas las personas, le sugerí que pagamos una visita.

La edad exacta del encierro de Cuéllar se discute, pero su primogenitura no es: ellos tienen una carta del Papa Inocencio III, de 1215, que prohíbe a los sacerdotes participantes. Además, al contrario que en Pamplona, donde los toros son liberados de los corrales en el borde de la ciudad, en Cuéllar vienen de 5 kilometros fuera de la ciudad, desde cerca del río Cega, y son guiadas por el campo por un regimiento de caballería ligera.

Cuéllar se sienta encima de una colina, unos 150km al norte de Madrid, el pueblo coronado por un castillo aparentemente demasiado grande para una ciudad tan rural. Esto se debe a que Cuéllar no siempre fue así periférico. Han enriquecido por la lana en el siglo 13, fue brevemente la capital de la media cristiana de España, y cuando el corte se trasladó, el castillo fue regalado a los Duques de Albuquerque. El destino del castillo, sin embargo, al igual que el imperio español, ha sido caer en la ruina, a pesar de que recientemente se ha restaurado como museo.

En mi primera mañana en la ciudad, impulsado por mi guía, un escultor local notable de toros llamado Dyango Velasco, llegué a las puertas de los corrales a las 7 am. Una docena de espectadores robustas se reunieron en el bosque en el aire de la mañana fría (incluso en agosto, las mañanas son frías: Cuéllar es casi un kilómetro sobre el nivel del mar). Se nos unieron allí por alrededor de 200 jinetes, todos llevan lanzas para proteger a sus monturas. Lo que sucedió después fue como nada que jamás esperamos ver en el mundo moderno. Cuando los toros explotaron fuera de las puertas, los caballos entraron en acción junto a ellos, el pastoreo juntos y para guiarlos por el, encargado de dos horas intermitente – toros no puede galopar esa distancia a la vez – a la entrada de la ciudad.

Mientras tanto, Velasco me dejó volver a la ciudad en el lugar donde los jinetes dan los toros a los hombres en la tierra. En una escena que recuerda de la carga de la caballería en la película Lawrence of Arabia de David Lean, un ejército de caballos descendía la ladera polvorienta de la ciudad, que acompaña a la estampida de toros. No pasó mucho tiempo para darme a entender que la idea de correr con los toros en este punto sería un suicidio, y tomó un atajo a través del curso para un mejor lugar a mitad de camino.

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El autor, el centro de la calle con el Financial Times en la mano, Dyango Velasco, frontal derecho, la camiseta blanca con manchas rojas. (Foto: Nicolás Haro)

Allí, me uní a Velasco, y esperé que el primer grupo de toros aceleró por la pendiente hacia nosotros. Como los otros corredores, todos hombres con experiencia, me pasó, yo sabía que la manada se acercaba y yo aceleré, los toros me une a cada lado, hasta que al final me dejaron pasar. De acuerdo con el GPS en mi reloj de ‘footing’, que había estado con los toros de 230 metros, que en la multitud de Pamplona sería un récord. En Cuéllar, fue sólo otro día en la oficina – teníamos cuatro días más de encierros para el final.

Después de que los toros se han ido, feria de Cuéllar es algo relajado, con mucho vino, pero menos ruido que Pamplona. Los residentes de mayor edad, bailan las jotas en las calles, incluso minutos antes del encierro (al contrario que en Pamplona, las barreras son permeables a los espectadores, si no los toros). Incluso hay encierro para niños al mediodía, con pequeñas vaquillas, no con toros furiosos.

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La ciudad queda en silencio cuando los toros han pasado (Foto: Nicolás Haro)

Lo que uno piensa en la locura de todo esto, la crueldad y la belleza de la corrida que sigue cada noche, uno no puede dejar de pensar en esas ferias locales, con sus tradiciones peculiares y profundamente arraigada, han ayudado a mantener la cohesión social frente a la problemas económicos graves de España.

Incluso en tiempos de austeridad, después de haber ejecutado con los toros, bebido el vino de la tierra – la sabrosa Ribera del Duero – y cenamos en el cordero lechal, puede sentarse en el sol y hablar con la gente acerca de cómo el dinero – y la modernidad la misma – no siempre son todo en la vida.

Alexander Fiske-Harrison es autor de Into The Arena: The World Of The Spanish Bullfight (‘En La Arena: El mundo del toreo español’). Fue finalista del William Hill Sports Book of the Year Award 2011.’ (El gran premio del libro deportivo del año en Inglaterra.)

(La Feria de Nuestra Señora del Rosario de Cuéllar comienza el 24 de agosto este años, con encierros cada mañana del 25 de agosto al 29 (www.aytocuellar.es). Feria de Pamplona es de julio 6-14. Alexander Fiske-Harrison era un huésped del Hotel Maisonnave de Pamplona y el Hostal Mesón San Francisco de Cuéllar, ambos adyacentes a sus respectivos encierros. El San San Francisco es uno de los mejores restaurants en la ciudad, el otro es la Bodega Carchena. Para obtener más información sobre todo esto, visite The Pamplona Post.)

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La ciudad vista desde el castillo (Foto: Nicolás Haro)

¡Feliz Año Nuevo!

enero 1, 2013

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Después de un notable 2012, quiero desearles a todos un feliz y próspero año 2013.

Voy a estar de vuelta en España, de nuevo en la plaza detrás de puertas cerradas, corriendo con los toros en las calles de Pamplona, ​​Cuéllar y en otros lugares, yo estaba contemplando tomar mi licencia como matador de novillos sin picadores.

Y voy a trabajar de otra manera con los tres toreros que han tenido la amabilidad de abrir sus casas a mí, José Marí Manzanares, Juan José Padilla y Cayetano Rivera Ordóñez, y las tres ciudades que han abierto sus puertas, Sevilla, Pamplona y Cuéllar.

Alexander Fiske-Harrison

Acerca del autor

abril 22, 2010

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Durante el último año y medio que he estado viviendo en Sevilla, apprendo sobre la tauromaquia después de un artículo que escribí sobre el tema para la revista Inglés Prospect , que generó gran discusión en todo el mundo (desde el Dayton Daily News en Ohio a The India Express en Bombay, incluso me entrevistaron en Al-Jazeera TV). A pesar de que su conclusión estaba completamente abierta. Todo lo que dijo fue:

“Ya sea o no la calidad artística de la corrida de toros supera la cuestión moral del sufrimiento de los animales es algo que cada persona debe decidir por sí mismos – ya que deben decidir si el sabor de un filete justifica la muerte de una vaca. Pero si dejamos de lado la posibilidad de que uno es menor que la otra, somos culpables de la carga de auto-engaño y la incoherencia en nuestro tratamiento de los animales.”(El artículo completo está disponible aquí en Inglés.)

Pasé la mayor parte del año pasado viaje con toreros para poder verlos trabajar en plazas de toros y las fincas de España, Francia y Portugal. Después me fui con los animales algunas veces a mí mismo, y salió corriendo con los toros en Pamplona, este año estoy entrenando con el matador Eduardo Dávila Miura con el fin de matar un toro para que pueda terminar el proyecto con un verdadero sentido de la exhaustividad.

Para información: He sido un miembro de la WWF desde que tenía trece hasta veinte años – y fue miembro de Greenpeace para diez. Comencé mis estudios como biólogo a la Universidad de Oxford antes de cambiar a la filosofía allí y al LSE, y han publicado a favor de más derechos de los animales – por ejemplo, mi artículo en el Financial Times con primates reproducido aquí en Inglés.

El libro terminado, Into The Arena – The World of the Spanish Bullfight (En La Arena – El Mundo de la Corrida de Toros español) será publicada por Profile Books en febrero de 2011 y espero que en español poco después…

Para saber más sobre mí, ver el artículo en The Times de Londres por Giles Coren disponible aquí. Sr. Coren pasó cuatro días conmigo, de ver la corrida de toros conmigo en la Maestranza de Sevilla a los entrenamientos con mis amigos y yo Adolfo Suárez Illana y Juan José Padilla. 

Alexander Fiske-Harrison y Giles Coren en la Maestranza de Sevilla (Foto: Nicolas Haro. Entradas: Enrique Moreno de la Cova)

Alexander Fiske-Harrison, Juan José Padilla y Adolfo Suárez Illana (Foto: Nicolas Haro)

Adolfo Suárez Illana, Giles Coren y Alexander Fiske-Harrison en la casa de Juan José Padilla (Foto: Nicolas Haro)

Alexander Fiske-Harrison, M.A., M.Sc.

(Estoy representado por escrito por Peter Robinson, en el Rogers, Coleridge & White) en Londres)