Necesité a retrasar por un día la fecha de mi conferencia en la Universidad de Sevilla para permitir una audiencia ampliada. Estará al mismo tiempo, al mediodía, el viernes 20 de abril, en el Aula Magna de la Facultad de Historia y Geografía en la antigua Real Fábrica de Tabacos de Sevilla.

La entrada de la facultad es de la calle de Doña María de Padilla, que se extiende entre el edificio y el Hotel Alfonso XIII.

Voy a dar un breve discurso en español, seguida de preguntas y respuestas en Inglés y Español. Porque Señor Tristan Garel-Jones cubrió parte del terreno que estaba planeando también – con una elocuencia mucho mayor – que ha accedido amablemente a permítanme dar copias de su discurso, el Pregón Taurino de la Real Maestranza de Sevilla en el Teatro Lope de Vega. Yo estará acompañado en el escenario para las preguntas y respuestas por mi Maestro, el ex matador de toros Eduardo Dávila Miura.

La entrada es gratuita y abierta a todos. Luego todos los presentes se reunirán en bar cercano para tomar una copa y tapas.

Alexander Fiske-Harrison

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Fui recientemente entrevistado en la BBC y una de las personas también entrevistadas, un representante de PETA (Animales People for the Ethical Treatment, Personas por el Trato Ético de los of Animals), sacó a colación un sondeo de opinión “de Gallup” efectuado en 2006, que aseguraba que el 72% de los españoles estaban “en contra de las corridas de toros”.

Dejando de lado el hecho de que la afirmación de PETA no era cierta -la encuesta en realidad decía que el 72% no tenía “ningún interés” en las corridas de toros-, ésto me hizo reflexionar. Hubo otra “encuesta de Gallup” cuatro años antes que decía que el 69% de los españoles encuestados no mostraba ningún interés, y la más reciente, de 2008, dio la misma cifra. Son grandes oscilaciones: millones de personas.

Así que busqué más a fondo, y lo que encontré fue fascinante.

Ha habido diez de tales encuestas dirigidas por “Gallup” (las comillas tienen su explicación) desde 1971, cuando el 55% de los encuestados dijeron que estaban interesados en los toros. Esto parece ser un declive bastante pronunciado, hasta que uno mira el grado de confianza de estas cifras.

Por ejemplo, en 1987 el resultado fue que el 48% de los españoles estaban interesados en los toros, que es una cifra bastante alta teniendo en cuenta que Franco -que “impuso” las corridas de toros como la fiesta nacional- llevaba muerto una docena de años y el principal espectáculo de masas del país, como en el Reino Unido, era en realidad el fútbol. Sin duda, representaba un valor mucho más alto que el propio deporte nacional británico, el cricket.

Sin embargo, a los cinco años -el intervalo entre esta encuesta y la siguiente-, esa cifra había caído al 31%. En el plazo de elección de un gobierno, seis millones doscientos cincuenta mil españoles de repente habían decidido que no tenían ningún interés en su fiesta nacional. Aunque me parece una afirmación muy dudosa, creo que es posible. Qué años más malos de toros debieron haber sido aquéllos. O eso, o el 17% del país experimentó una sorprendente conversión en el tema del bienestar animal como la de San Pablo camino de Damasco.

Sin embargo, esta explicación se hace verdaderamente increíble cuando compruebas que doce meses después de esa encuesta, la cifra volvió a subir hasta el 38%. Es simplemente inconcebible que casi tres millones de personas cambien su opinión entre “interesados” y “no interesados” y luego de vuelta otra vez en ese intervalo de tiempo. Es evidente que debe haber un enorme fallo en la estrategia de sondeo. Así que me puse en contacto con Gallup. Aquí está su respuesta:

“Gallup no ha encuestado sobre el tema de las corridas de toros en España.”

Me pareció extraño, así que les envió los enlaces a las referencias a la encuesta de 2006 aparecidos en The Guardian, CNN y Time, así como un detallado desglose de la misma de la Wikipedia. Esta fue la respuesta de Gallup.

“Una empresa local que se declaró en quiebra tenía los derechos para usar el nombre de Gallup. Ellos hicieron ese estudio -no Gallup como usted cree. Hemos recibido otras consultas sobre este estudio, pero le puedo asegurar que la “firma Gallup” no lo hizo.”

Lo que viene a demostrar que Mark Twain tenía razón: hay mentiras, malditas mentiras y estadísticas.

La próxima semana responderé a la League Against Cruel Sports (Liga Contra los Deportes Crueles), que en su página web afirma que la industria taurina en España sólo emplea a 400 personas a tiempo completo durante todo el año. Lo que significaría que las 1.350 fincas de toros bravos registradas en el Ministerio del Interior y que figuran en su página web, literalmente se labran solas…

Alexander Fiske-Harrison

Con agradecimiento a Juan Medina por mostrarme algunos de estos problemas numéricos en su excelente blog aquí

Acabo de regresar de la Corrida Goyesca en la Feria de Pedro Romero de Ronda, donde Mephisto Producciones estaba filmando Cayetano Rivera Ordóñez para nuestro documental sobre el mundo de los toros.

Yo estaba dirigiendo nuestros tres cámaras en el callejón, que es donde estoy en el traje oscuro en la iPhone foto de nuestro asistente de producción, que estaba con nuestra cámara en la gradas. Estoy aplaudiendo Cayetano cuando toma un poco de arena de la plaza a besar, que acaba de ser galardonado con dos orejas de su segundo toro, excelente. Es notable que las cenizas de su abuelo Antonio Ordóñez se mezclan con la arena.

Cuando, esa noche, en lugar de aceptar su invitación para unirse a las celebraciones con su familia, salí de Ronda con el equipo de la película, pensé en mis amistades en España desde el mundo de los toros (mi cuenta de de ir a la fiesta de Cayetano, después de su triunfo en Ronda cuando yo estaba con él en el año 2009 es en el capítulo 16 de mi libro Into The Arena – disponible en Amazon del Reino Unido aquí, o la versión electrónica aquí – lamentablemente sólo en Inglés hasta encontrar una editorial española).

¿Qué me hizo pensar en mi amigo Adolfo Suárez Illana, del que el diario Expansión español, dijo recientemente en su artículo sobre mi libro:

“Suárez ‘torero’ y el 23-F

Adolfo Suárez Illana, hijo del expresidente del Gobierno español, queda retratado en el libro como un excelente matador de toros aficionado. Además de compartir varios tentaderos con Alexander Fiske-Harrison, Suárez Illana relata en el libro la afición taurina de su padre, quien también mató toros en su juventud.

Y explica cómo esa experiencia pudo influir en la actitud estoica del entonces presidente cuando un grupo de guardias civiles asaltó el Congreso en el golpe del Estado del 23 de febrero de 1981. “¿Cómo aguantó sentado mi padre? Nunca había sido soldado. Pero cuando te has enfrentado a un toro, sabes que los disparos de un arma se convierten en una cosa más que puede matarte, y no la más terrible”. Según Suárez Illana, “bailar a muerte con un toro, que eso es torear, tiene una verdad incontestable tras de si: la muerte. Pero la esencia no es la muerte, sino el arte: esa capacidad del hombre para crear sentimientos en el albero”.

Estas últimas palabras de Adolfo fueron tomadas de una carta que me escribió que yo había esperado para traducir y utilizar en los dos capítulos de mi libro que abarcará la formación con él en la finca de su suegro, Samuel Flores, y unirse a su equipo para su festival en el que lo ve toreando en la foto de abajo (estoy en el callejón a la izquierda.)

Querido Hermano en Armas y Letras:

Enfrentarse a un toro en un ruedo dispuesto a matar y a morir, tiene mucho de ambiente y de educación. El criarse en un país donde eso ocurre y es admirado en casi todo el mundo influye mucho, pero no es definitivo. Si así­ fuera, todos los españoles seríamos toreros -cosa que dista mucho de ser cierta- y ningún extranjero, criado en su país, podría serlo -cosa que tú mismo te has encargado de desmentir-. Es cierto que el arte de los toros tiene una enorme carga de tradición, como también la tiene de atavismo o incluso de inconsciencia, pero todo eso y mucho más, no es sino parte del adorno que envuelve a este arte.
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Sevilla, no me ha dejado

agosto 31, 2011

La Catedral del Toreo, Sevilla (Foto: Alexander Fiske-Harrison)

Ahora estoy ocupado construyendo la máquina que es un equipo de filmación, a nivel de la cinema, para que podamos filmar la Corrida Goyesca en la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Caballería de Ronda en su Feria de Pedro Romero. Mi amigo Cayetano Rivera Ordóñez es el matador, nuestro director de fotografía es de Hollywood, nuestro director es el más galardonado joven documentalista de Inglaterra, y nuestro productor tiene un Oscar para Mejor Documental. Yo soy el escritor y co-productor.

Sin embargo, es bueno saber que Sevilla no me ha abandonado. A continuación es una carta del Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, dándome las gracias por las copias solicitadas de mi libro, “Into The Arena: The World Of The Spanish Bullfight” (‘En La Arena: El Mundo De La Corrida De Toros Español’), y me dicen que han sido colocados en la biblioteca de la tauromaquia en la Maestranza. Es un gran honor.

Tal vez ahora una editorial española se interese en su traducción (sobre todo después de la buena prensa reciente en español como el artículo en el diario Expansión, que se reproduce aquí, or ABC aquí.)

Si usted puede leer Inglés, usted puede comprar su propia copia en Amazon del Reino Unido haciendo clic aquí.

26.08.2011| London| Roberto Casado

En un año de pesimismo entre los aficionados a los toros, por el efecto de la crisis en los festejos y por la prohibición de las corridas en Cataluña, un libro publicado en Inglaterra aporta una dosis de esperanza sobre el futuro de ese espectáculo al ofrecer una recia defensa de la fiesta desde una nueva perspectiva internacional.

Alexander Fiske-Harrison tratar a torear una vaquilla de Saltillo en presencia de Finito de Córdoba y Juan José Padilla (Foto: Nicolás Haro)

Alexander Fiske-Harrison, un inglés de 35 años que estudió Biología y Filosofía antes de colaborar con organizaciones ecologistas y hacer sus pinitos como actor en Londres, relata sus dos años de inmersión en el mundo del toro en el libro Into the Arena: The World Of The Spanish Bullfight. Lee el resto de esta entrada »

Este artículo apareció originalmente en el blog The Pamplona Post pero me parece que debería estar publicado aquí también.

El titular es verdad y falso (y es el titular de la última reseña de mi libro, Into The Arena, adjuntado abajo).

Es verdad del propio gran ‘Papa’, porque Ernest Hemingway nunca corrió en Pamplona, a pesar de que fue él que lo hizo tan famoso (y el artículo que escribió para The Toronto Star sobre la cornada que recibió allí).Sin embargo, el fin de semana pasada, el día que salió la reseña, y 50 años y 7 días después del suicidio del ‘Papa’, yo estuve ocupado pisando la ruta que él no pisó, acompañado por John Hemingway, el nieto de Ernest y un autor nada malo él mismo (ver Strange Tribe: A Family Memoir). El hecho de que John eligió ese día para correr este año – su segunda vez – es aún más impresionante. Primero, porque fue el aniversario de su primer encierro delante del toro, del año 2009, el día que un hombre de 27 años, Daniel Jimeno Romero, un corredor experimentado de segunda generación fue matado. Segundo, porque fue con ‘los toros de la muerte’ de la ganadería de Don Eduardo Miura (mi primer encierro también fue con ellos en el año 2009).

Fue un placer tomar una cerveza contigo la noche anterior al encierro, y un honor pisar unos pasos a tu lado. Aquí estamos hablando de estrategia. (¡Corre!)

L-R: Gary Masi, Me, John Hemingway, Graeme Galloway (orange), Bill Hillman (blue) Photo: Antalya Nall-Cain

Esto fue sólo uno de los momentos destacados. Otro fue cuando quede con uno de los hijos de Don Eduardo, Antonio, y su esposa Cristina, quien contó a mi novia Antalya las mentiras más halagadores sobre mi toreo. “¡Gracias Cristina! Pero ningún ingléses tan bueno a torear…

Eso dicho, tuve encierros buenos, como se puede ver en la foto abajo con un toro de Torrestrella de la finca Los Alburejos que pertenece a mi amigo Don Alvaro Domecq. Yo soy el hombre vestido de chaqueta de rayas rojas y blancas. De casualidad son los colores de mi escuela, Eton, otorgado a mí por el Club Atletismo en el año 1994 por los 400m

Este foto era en el Diario de Navarra, Daily Telegraph (Reino Unido) Die Welt (Allemana) y en varios periodicos en los Estados Unidos. (REUTERS/Joseba Etxaburu)

Está extremadamente mal visto tocar a los toros, pero acabo de ver este hermano acercándose detrás de mí, y por eso fue necesario estabilizar a mí mismo mientras corriendo a máxima velocidad, mirando por encima del hombro, hasta que pude calcular el momento correcto para resbalarme entre los dos toros, como mostrado en la foto aquí. Eso me permitió “correr en los cuernos” de un toro, y a la misma vez reduciendo nítidamente el riesgo de estar tirado al suelo por otros corredores, el “arado de gente” de media tonelada despejando el camino delante de mí. Un malabarismo difícil, ¡por cierto!

El 10 de Julio 2011

Donde Hemingway temió pisar

Into The Arena por Alexander Fiske-Harrison

James Owen

* * * * *

(4 de 5 estrellas)

Pienses lo que pienses del relato de Alexander Fiske-Harrison en busca de llegar a ser torero, tienes que admirar sus huevos. Literalmente no, afortunadamente, pero existen momentos durante el año que pasó como un matador amateur en España en que parece probable que experimente de primera mano la crueldad de la arena.
Y quizás debería ser así. Por tanto que escribió, Ernest Hemingway nunca entró en el ruedo. Para Fiske-Harrison, la única manera de justificar la corrida de toros es entender completamente los riesgos supuestos.

Es una combate mucho más justa que la caza del zorro. El toro pesa más que una tonelada, se gira con agilidad como un patinador y es capaz de levantar un caballo y jinete con el pitón de un cuerno. Cuando el mejor torero de la actualidad, José Tomás, fue corneado durante una corrida en Méjico, perdió un total de 17 pintas de sangre.
Es con razónque los estudios demuestran que los psicópatas y los toreros tienen la misma química de cuerpo en calmaantinatural. En España, los toreros son más famosos que los futbolistas.

Pero ¿el arte y el espectáculo justifican el sufrimiento? El argumento de Fiske-Harrison, que la interacción entre hombre y toro, bien realizada,merece la tragedia, no convencerá a muchos lectores.

Pero sus descripciones de las corridas son absorbentes y líricas, y su explanación de los distintos usos del capote y muleta del matador es iluminadora. Uno empieza a entender lo que ha captivado a los españoles por siglos.

Este libro complejo y ambicioso examine no sólo la vida dentro de la plaza de toros pero también la identidad cultural de España y las ideas modernas sobre la masculinidad.

Fiske-Harrison admite que cada vez que se enfrenta con el toro siente más, no menos miedo. Cuando mata a su primer y único toro no siente triunfo sino una tristeza irreprimible por haberle quitado la vida.

Su punto que la indiferencia del matador hacia su propia vida en el ruedo le inspira respetarla más profundamente fuera del ruedo parece indiscutible. Uno sólo desea que nuestros propios deportistas desacreditados fueran tan sabios.